
Apple ya permite convertir HFS+ cifrado directamente a APFS de cara a macOS 28
Un documento de Apple Support actualizado el 22 de julio añade una nueva ruta en Utilidad de Discos, evitando en algunos volúmenes HFS+ cifrados el rodeo previo de descifrar antes de macOS 28.
Apple no ha cambiado la política de fondo: los volúmenes Mac OS Extended cifrados, es decir, HFS+ cifrado, siguen perdiendo soporte en macOS 28. La página oficial de Apple Support, actualizada el 22 de julio, continúa diciendo que solo los volúmenes Mac OS Extended sin cifrar mantendrán compatibilidad, así que los discos externos afectados siguen requiriendo acción antes de ese ciclo de actualización.
Lo que sí cambia es la ruta de migración. El documento revisado añade ahora un apartado explícito llamado Convert the volume to encrypted APFS. En Utilidad de Discos, el nuevo proceso consiste simplemente en seleccionar el volumen y elegir Edit > Convert to APFS, lo que significa que algunos volúmenes HFS+ cifrados ya pueden pasar a APFS cifrado sin un paso previo de descifrado manual.
Es una simplificación real para quienes conservaban discos externos antiguos porque HFS+ encajaba mejor con determinados discos mecánicos que APFS. La guía anterior de Apple ponía el foco en dos caminos: descifrar el volumen o borrarlo y reformatearlo. El nuevo texto sigue exigiendo una copia de seguridad previa, pero elimina el rodeo de descifrar y luego convertir en un caso bastante común.
Eso no significa que el cambio sirva para todo. Apple mantiene que esta solución no se aplica a discos de copia de seguridad Time Machine cifrados. También recuerda que cualquier volumen que en Utilidad de Discos aparezca a la vez como Mac OS Extended y Encrypted dejará de ser compatible con macOS 28 si no se migra antes. HFS+ sin cifrar, en cambio, seguirá siendo compatible después de la transición.
La retirada cierra un capítulo muy largo de la historia del Mac. HFS+, o Mac OS Extended, se remonta a finales de los años noventa y fue el sistema de archivos por defecto del Mac durante dos décadas, hasta que APFS lo sustituyó con macOS High Sierra en 2017. APFS se diseñó para la era del almacenamiento flash, con instantáneas nativas, espacio compartido y clonación rápida integrados; HFS+ es anterior a todo eso, y su presencia todavía en 2026 es, en gran medida, la historia de discos externos que simplemente siguieron funcionando mucho después de que los discos internos pasaran página.
El cifrado es también donde más difieren ambos formatos. En HFS+, el cifrado del volumen completo se añadió mediante Core Storage, una capa de volúmenes lógicos situada entre el disco y el sistema de archivos. APFS hizo nativo el cifrado y trata los volúmenes cifrados como una capacidad integrada, no como una capa añadida. Esa brecha arquitectónica es precisamente la razón de que la migración haya sido incómoda: llevar un volumen HFS+ cifrado a APFS supone abandonar una arquitectura de cifrado por otra, y por eso la guía de Apple dirigía históricamente a los usuarios hacia el descifrado o el borrado completo antes de convertir.
Una ruta de conversión in situ cambia el cálculo para quien guarda archivos voluminosos. Descifrar un disco mecánico de varios terabytes antes de convertirlo podía llevar muchas horas y dejaba los datos brevemente desprotegidos entre el descifrado y el recifrado. La conversión directa elimina tanto la espera como esa ventana de exposición. Aun así, el consejo de Apple de hacer antes una copia de seguridad merece tomarse al pie de la letra: la conversión de un sistema de archivos in situ es exactamente el tipo de operación en la que un corte de luz, un cable suelto o un disco defectuoso convierten una actualización en una tarea de recuperación.
La exclusión de Time Machine merece leerse con atención en lugar de pasarla por alto. Los discos de copia de seguridad son, en muchos hogares, el almacenamiento más antiguo en uso — a menudo formateados una sola vez, hace años, y nunca más tocados. Quien tenga un disco de copias cifrado de la era HFS+ seguirá necesitando iniciar una copia de seguridad nueva en un formato compatible en lugar de convertir la existente, y debería conservar el disco antiguo intacto hasta acumular un historial de copias nuevo suficientemente amplio.
El episodio encaja además en el ritmo habitual de las retiradas de Apple: anunciar el corte con mucha antelación, publicar documentación de soporte y, después, refinar discretamente la ruta de migración a medida que se acerca la fecha. Que el refinamiento llegue ahora sugiere que Apple espera que un número significativo de usuarios se tope con esta transición, y prefiere que conviertan limpiamente a que descubran un disco incompatible después de actualizar.
La recomendación práctica es sencilla: si todavía depende de discos externos cifrados de generaciones anteriores, conviene revisar su formato ahora y no esperar al aviso del sistema. Apple ha limpiado la salida, pero no ha retirado la depreciación.