Un MacBook, un iPad y un iPhone uno al lado del otro sobre un escritorio de madera

Apple amplía las betas públicas de iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27 a un público más amplio

Apple ha llevado su próximo gran ciclo de software a una fase de beta pública más amplia y permite a usuarios no desarrolladores probar iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27 antes del otoño. Poder instalarlos no significa que convenga hacerlo en el equipo principal.

13 de julio de 20264 minProductos

Apple ha abierto la fase de beta pública de su siguiente gran ciclo de software, con lo que las pruebas dejan de estar limitadas a los desarrolladores registrados. Desde el 13 de julio, quienes estén inscritos en el Apple Beta Software Program pueden activar las compilaciones de iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27 en los dispositivos compatibles desde los ajustes normales de actualización de software.

Ese cambio importa porque modifica quién puede probar de verdad las nuevas versiones. La cuenta de desarrollador ya no hace de filtro, así que los usuarios curiosos pueden ver con antelación los cambios de interfaz y las nuevas funciones de plataforma meses antes del lanzamiento general. Aun así, las compilaciones públicas siguen siendo software inacabado, y Apple continúa presentando el programa como una prueba previa al lanzamiento y no como una recomendación para el dispositivo principal.

El programa en sí no es nuevo. Apple abrió las pruebas públicas con OS X Yosemite en 2014 y las extendió al iPhone al año siguiente, creando un escalón intermedio entre las compilaciones internas y la versión final. La frontera entre las pruebas de desarrolladores y las públicas se ha difuminado desde 2023, cuando Apple dejó de cobrar por el acceso a las betas de desarrollo y trasladó la inscripción a la app Ajustes para todo el mundo. Lo que sigue separando ambas vías es el tiempo: la compilación pública es, en esencia, la de desarrolladores tras varias semanas de correcciones.

El calendario es igual de rutinario. Apple lleva años publicando la primera beta para desarrolladores en la WWDC de junio, abriendo las pruebas públicas en julio y lanzando el software definitivo en otoño junto a los nuevos iPhone. Que llegue en julio es un hito programado y no una sorpresa, algo que conviene recordar cuando la aparición de una beta se cuenta como un acontecimiento.

Leída de forma práctica y no dramática, la guía de Apple dice algo muy concreto: inscribirse con intención, hacer copia de seguridad antes y asumir que habrá errores. La documentación de soporte también recuerda a quienes prueban que salir de una beta de iPhone o iPad antes del lanzamiento público puede obligar a borrar el dispositivo y restaurarlo, lo que encarece tratar una beta como una actualización cualquiera.

La precaución más útil es también la que más se pasa por alto. Antes de instalar conviene crear una copia de seguridad local archivada mediante el Finder o iTunes en lugar de confiar solo en iCloud, porque una copia creada en el sistema nuevo no se puede restaurar en el anterior. Quien descubre esto después de que algo haya salido mal suele comprobar que la única vuelta atrás limpia es borrar el dispositivo y empezar de cero.

Los usuarios de Mac tienen una opción que no existe en el iPhone. macOS puede instalarse en un volumen APFS aparte o en un disco externo, de modo que el sistema estable queda intacto y a un reinicio de distancia. En el iPhone y el iPad no hay equivalente: la beta sustituye al sistema operativo del dispositivo, que es exactamente la razón por la que la documentación de desinstalación de Apple está redactada como está.

Lo que cabe esperar de una compilación temprana es bastante previsible. La autonomía suele empeorar durante las primeras semanas mientras se estabiliza la indexación en segundo plano. Puede que las aplicaciones de terceros aún no estén recompiladas con los nuevos marcos de desarrollo, y el software bancario, de autenticación y de trabajo es el que tiene más probabilidades de dejar de funcionar por completo. Los dispositivos gestionados por una empresa deberían quedar totalmente al margen, y cualquier teléfono que tenga que funcionar durante un viaje es mal candidato.

La inscripción conlleva además una obligación implícita. El sentido del programa es la retroalimentación, y por eso Apple incluye la app Feedback Assistant en los sistemas en beta. Un informe con pasos para reproducir el fallo y un diagnóstico adjunto vale mucho más para la versión final que una queja publicada en otro sitio, y quien no envía nada asume el riesgo sin aportar el beneficio.

El momento dentro del ciclo de betas importa tanto como la decisión de apuntarse. La primera compilación pública es la más tosca que se ofrecerá, mientras que las versiones publicadas en las semanas previas al lanzamiento de otoño se parecen mucho a lo que recibirá todo el mundo. Quien se sienta tentado por las novedades pero recele del riesgo pierde muy poco esperando varias rondas, y gana bastante estabilidad al hacerlo.

Ese beneficio es la verdadera razón por la que Apple amplía el grupo de prueba. Ningún laboratorio interno puede reproducir la variedad de la base instalada: hardware envejecido, operadores en decenas de países, distribuciones de teclado, ajustes de accesibilidad y la inventiva sin límites del uso cotidiano. La beta pública compra a Apple una cobertura de pruebas que no puede fabricar, y el coste lo asumen los voluntarios.

Para Apple, la beta más amplia es el punto en el que el pulido del software deja de depender de la reacción interna y de los desarrolladores para medirse con la variedad del mundo real. Para el lector, la conclusión es sencilla: el software de la generación iOS 27 ya es más fácil de probar, pero sigue siendo software temprano y debe abordarse con la cautela que esa etiqueta implica.

Fuentes
Apple Beta Software Program
Apple Support — How to uninstall iOS or iPadOS beta software
MacRumors — iOS 27 and iPadOS 27 Now Available to Public Beta Testers
9to5Mac — macOS 27 public beta now available
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