
Los AirPods con cámaras podrían llegar el mes que viene: los ojos de Siri
Apple lleva años desarrollando unos AirPods con cámaras sin haberlos comercializado nunca. Según Mark Gurman, de Bloomberg, una versión de ese producto figura ya en la hoja de ruta interna para este año, lo que la situaría sobre el escenario en septiembre.
Por una vez, el rumor interesante sobre los AirPods no tiene nada que ver con el sonido.
En su boletín Power On del 2 de agosto, Mark Gurman escribió que Apple planea lanzar este mismo año unos AirPods equipados con cámaras. Si ese calendario se mantiene, los auriculares se presentarían el mes que viene junto al iPhone 18 Pro, el iPhone 18 Pro Max y el primer plegable de la compañía: un keynote ya bastante cargado como para añadirle encima una categoría de sensores inédita.
Unas cámaras que no sirven para hacer fotos
El concepto se explica en una frase y se ejecuta con muchísima más dificultad. Unas diminutas cámaras infrarrojas irían alojadas en cada uno de los dos auriculares, orientadas hacia fuera a ambos lados de la cabeza. No capturarían ninguna imagen destinada a ser vista por nadie. Su función sería alimentar a Visual Intelligence, la herramienta que ya permite a un iPhone 15 Pro o posterior identificar aquello a lo que apunta su objetivo.
La diferencia está en que dejaría de ser necesario sacar el teléfono del bolsillo. Un pequeño LED en los auriculares indicaría cuándo están activas las cámaras: un detalle más importante de lo que parece, y sobre el que volveremos.
El ejemplo que pone Gurman es deliberadamente cotidiano. Uno está delante de una encimera cubierta de ingredientes y le pregunta a Siri qué puede preparar para cenar. Nada que apuntar, nada que encuadrar, nada que desbloquear.
Lo que Visual Intelligence ya sabe hacer, y dónde se detiene
Conviene saber qué es exactamente la función que se pretende prolongar. Visual Intelligence llegó con Apple Intelligence y funciona en el iPhone 15 Pro y en todos los modelos posteriores. Se apunta con la cámara a algo y el sistema intenta identificarlo: reconocer una planta o una raza de perro, extraer una fecha de un cartel y ofrecerse a añadirla al calendario, traducir una carta de restaurante, identificar el escaparate de un comercio o pasarle la imagen a un buscador cuando no sabe responder por sí mismo. En iOS 27 gana además un modo Siri específico dentro de la app Cámara.
Su límite siempre ha sido ergonómico antes que técnico. Usarla exige el gesto deliberado de sacar el teléfono, desbloquearlo y apuntar: algo perfectamente razonable ante la carta de un restaurante y francamente absurdo para la docena de pequeñas dudas que uno acumula caminando por la calle. La mayoría de los momentos en los que una respuesta visual resultaría verdaderamente útil son momentos en los que nadie va a sacar el móvil.
Es exactamente ese hueco el que vendría a cubrir una cámara alojada en un auricular, y ahí está la explicación de por qué Apple se tomaría la molestia de meter sensores en un espacio tan escaso como el de un AirPod. La función no necesita volverse más inteligente. Necesita volverse disponible sin ceremonia.
La prueba más sólida está en el propio código de Apple
Los rumores sobre unos AirPods con cámaras llevan años circulando sin producir hardware alguno. Por eso el elemento más convincente de esta historia no es el periodismo, sino el software.
En el código de la segunda beta para desarrolladores de iOS 27 aparece un producto con el nombre en clave B790, descrito como capaz de transmitir «dos imágenes procedentes de cámaras situadas a ambos lados de la cabeza del usuario». Es una cadena de texto extraordinariamente precisa para encontrarla en una beta ya distribuida. El mismo código apunta a que la función trabajaría con monumentos, texto y objetos conocidos, con la Torre Eiffel y una taza de café como casos de prueba: el tipo de ejemplos que los ingenieros usan cuando una función se está cableando de verdad, no cuando todavía se teoriza sobre ella.
Gurman ha confirmado después que B790 corresponde efectivamente a una versión de los AirPods con cámaras. Y es ahí donde el asunto se vuelve extraño.
Dos nombres en clave, una sola idea
Apple lleva años trabajando en este concepto bajo otro nombre en clave, B798. Ese proyecto estaba previsto primero para 2026 y luego se retrasó a 2027. B790 parece ser un desarrollo paralelo —la compañía nunca ha perdido la costumbre de hacer competir internamente varias versiones de un mismo producto— y da la impresión de estar más avanzado que el original.
Queda por saber si B798 llegará a ver la luz. Lo que este desdoblamiento revela es que Apple no se limitó a aplazar la idea: mantuvo al menos dos equipos trabajando en ella, y uno de los dos llegó a un punto al que el otro no llegó.
Los AirPods llevan años convirtiéndose discretamente en sensores
Resulta tentador leer los AirPods con cámaras como un giro brusco hacia la informática vestible. La trayectoria es más antigua y más lenta que eso.
La gama AirPods ha dedicado varias generaciones a adquirir capacidades que nada tienen que ver con la música. El chip H2 aportó margen de cálculo en el propio dispositivo. Las funciones de salud auditiva convirtieron los AirPods Pro en un aparato clínicamente relevante en lugar de un accesorio. La traducción en directo los transformó en una superficie de entrada para el lenguaje. Los auriculares deportivos de la casa han incorporado la medición del ritmo cardiaco. Cada una de esas adiciones ha alejado el producto del «altavoz que se lleva puesto» para acercarlo al «sensor que se lleva puesto».
Las cámaras son el desenlace lógico de esa deriva. Un auricular ocupa ya una posición estable, a la altura de la cabeza, orientado hacia donde uno se gira: exactamente lo que un sistema de visión por ordenador necesita y exactamente lo que un teléfono en el fondo del bolsillo no puede ofrecer.
El contexto competitivo también cuenta. Meta comercializa desde hace varios años unas gafas Ray-Ban con cámaras, a las que ha colocado en el centro de su relato de consumo sobre la inteligencia artificial. Las gafas inteligentes de Apple, en cambio, no se esperan antes del horizonte de la WWDC de 2027 en el mejor de los casos. Si los AirPods con cámaras llegan primero, se convertirían en la primera cámara vestible de gran consumo de Apple, y en el producto con el que la empresa descubrirá cómo reacciona realmente el público ante su presencia.
El problema de privacidad que Apple debe resolver antes de lanzarlo
Lo que nos devuelve a ese pequeño LED.
Una cámara a la altura de la oreja apunta, por construcción, casi siempre hacia la persona con la que se está hablando. Apple ya se ha enfrentado a este problema: cada cámara web de un Mac lleva asociado un diodo verde cableado de tal modo que el sensor no puede recibir alimentación sin él. El indicador no es una cortesía del software, es una garantía de hardware, y existe porque Apple concluyó hace tiempo que una cámara que nadie ve es una cámara en la que nadie confiará.
La misma lógica se aplica aquí con más fuerza todavía, y el problema de ingeniería es más difícil. La pantalla de un portátil mira a una persona. Unos auriculares miran a una sala entera. Apple tendrá que lograr que la distinción entre un aparato que ve y un aparato que graba no sea solo técnicamente cierta, sino inmediatamente legible para desconocidos que no han aceptado nada. Unos sensores infrarrojos que jamás producen una fotografía consultable ayudan mucho a ese argumento, siempre que Apple lo explique con claridad y siempre que los reguladores lo acepten.
Ese último punto no es menor para el lector europeo. En España y en el resto de la Unión Europea, cualquier dispositivo capaz de captar imágenes en espacios compartidos entra de lleno en el terreno del Reglamento General de Protección de Datos, y las agencias nacionales de protección de datos han demostrado ser sensibles a las cámaras portátiles cuando la persona grabada no tiene forma de saber que lo está siendo. La existencia de un indicador visible, y la capacidad de demostrar que no se conserva ninguna imagen, serán probablemente el terreno en el que se juegue la acogida del producto en Europa. Conviene recordar también que Apple Intelligence, del que depende Visual Intelligence, ya funciona en español, de modo que un lanzamiento como este no llegaría al mercado hispanohablante con el retraso lingüístico de otras funciones.
Lo que todavía puede torcerse
Bastantes cosas. Este producto ya se ha desplazado una vez, de 2026 a 2027, antes de que una segunda versión pareciera adelantarlo por la derecha. El keynote de septiembre transporta ya el iPhone 18 Pro, el iPhone 18 Pro Max y un primer plegable, lo que supone un nivel de riesgo poco habitual para un solo escenario. Y el historial reciente de Apple en materia de funciones de inteligencia artificial entregadas en los plazos anunciados es, dicho con suavidad, desigual.
El precio es una incógnita total. Gurman ha sugerido anteriormente que Apple está sopesando la denominación «AirPods Ultra», partiendo del supuesto razonable de que un producto con cámaras costará más que los 249 dólares de los AirPods Pro 3. Conviene insistir en que se trata de una hipótesis de nombre, no de un anuncio: no hay ninguna marca registrada ni ninguna confirmación. Otros dos productos «Ultra» se esperan en el mismo periodo —un MacBook Ultra con pantalla OLED y un iPhone Ultra plegable—, lo que al menos haría coherente la nomenclatura.