
Ternus toma el mando de Apple el 1 de septiembre, dos semanas antes del keynote
El 1 de septiembre John Ternus será consejero delegado de Apple y Tim Cook pasará a ser presidente ejecutivo del consejo. Apple lo anunció el 20 de abril y nada se ha movido desde entonces.
Dentro de trece días, Apple tendrá su octavo consejero delegado. La fecha se ha elegido con cuidado, y cae dos semanas antes del acto más ruidoso del calendario de la compañía.
La fecha, y todo lo que va unido a ella
El 1 de septiembre, John Ternus se convierte en consejero delegado de Apple y Tim Cook pasa a ser presidente ejecutivo del consejo de administración. Apple anunció el dispositivo el 20 de abril, y desde entonces no se ha movido nada.
Ese mismo día ocurren otras tres cosas, y son fáciles de pasar por alto. Ternus entra en el consejo de administración, donde nunca ha tenido asiento. Arthur Levinson, presidente del consejo desde 2011, deja de serlo y pasa a ser consejero independiente coordinador. Y el propio cargo de presidente cambia de naturaleza: durante quince años lo ha ocupado alguien sin función operativa en Apple, y desde septiembre lo ocupará el hombre que dirigía la compañía.
Ese es el cambio estructural escondido dentro de un anuncio de personas. Un consejo presidido por el antiguo consejero delegado no es el mismo consejo que uno presidido por un administrador externo. Apple ha atendido ese equilibrio dando a Levinson el papel de consejero independiente coordinador, que existe precisamente para conservar un contrapeso cuando la presidencia no es independiente. Es una respuesta clásica a una pregunta clásica de gobierno corporativo, y vale la pena notar que Apple se haya tomado la molestia de darla.
Qué cubre de verdad «presidente ejecutivo»
Apple ha sido precisa, y restrictiva. En su comunicado de abril, la compañía dijo que Cook colaborará en «ciertos aspectos» de la empresa, «incluida la interlocución con los responsables políticos de todo el mundo».
Leída sin adornos, esa frase describe la parte del trabajo de un consejero delegado que peor se transmite. Cook ha pasado la última década construyendo relaciones en Washington, Bruselas, Pekín y Nueva Delhi, y esas relaciones son personales de un modo en que los contratos de suministro no lo son. Además, en este momento soportan una carga poco habitual. Apple negocia su exposición a los aranceles, un régimen regulatorio europeo que ya ha forzado cambios en la App Store y una conversación política estadounidense sobre dónde se fabrican sus componentes. Entregar todo eso a un consejero delegado nuevo en su primer trimestre sería una decisión; mantener a Cook en la sala es otra.
Lo que esa formulación no describe es producto, ingeniería, servicios, venta minorista ni finanzas. Todo eso pasa a Ternus, y Apple no ha trazado ninguna línea que sugiera lo contrario.
Por qué el relevo cae antes del keynote
Apple podía haber hecho efectivo el cambio en octubre, después del lanzamiento de septiembre, y ahorrarle a su nuevo consejero delegado la quincena más cargada del año. Hizo lo contrario.
El precedente apunta en la misma dirección. Cook fue nombrado consejero delegado el 24 de agosto de 2011, semanas antes de una presentación del iPhone, y su primer keynote en el cargo llegó el 4 de octubre. Steve Jobs murió al día siguiente. Aquella transición vino impuesta por la enfermedad y no disponía de ningún calendario bueno; esta está planificada, y aun así Apple ha decidido poner a su nuevo consejero delegado sobre el escenario casi de inmediato.
La lectura que encaja con el comportamiento de la compañía es que Apple quiere que la sucesión parezca un no acontecimiento. Un consejero delegado que toma posesión en temporada baja y aparece en público meses después alimenta el relato de un relevo difícil. Un consejero delegado que toma posesión y luego se planta, en la fecha prevista, ante la gama de productos más importante del año, no.
Un ingeniero sucede a un operativo
La reputación de Cook se construyó sobre las operaciones. Llegó a Apple en 1998 desde el mundo de la cadena de suministro y convirtió la fabricación y la logística en una ventaja competitiva que sus rivales pasaron veinte años sin lograr copiar.
Ternus es otro tipo de directivo. Entró en el equipo de diseño de producto en 2001, fue nombrado vicepresidente de ingeniería de hardware en 2013 y se incorporó al equipo directivo en 2021. Su nombre figura en el iPad y en los AirPods como líneas de producto nuevas, en la parte de hardware de la transición al silicio de Apple y en la gama reciente de iPhone, incluido el iPhone Air. El relato que la propia Apple hace de su trayectoria se detiene en los materiales, la durabilidad y la reparabilidad —aluminio reciclado, titanio impreso en 3D en el Apple Watch Ultra 3—, un conjunto de méritos poco habitual para destacar en un futuro consejero delegado, y deliberado.
MacRumors ha informado de que Apple considera que Ternus tiene un estilo de dirección más decidido, frente a la preferencia de Cook por el consenso. Apple no ha empleado esos términos. La biografía sostiene igualmente la forma general del argumento: quien toma el relevo ha pasado veinticinco años decidiendo qué se fabrica.
El puesto que nadie ha recibido
Ternus es hoy vicepresidente sénior de ingeniería de hardware. Apple no ha dicho quién ocupará ese cargo a partir del 1 de septiembre, y no es un puesto menor: cubre la ingeniería de todos los productos físicos que vende la compañía.
La página de directivos de Apple es un documento público, y antes o después responderá a la pregunta. Hasta entonces, el asunto abierto de mayor consecuencia en esta transición no es qué hará el nuevo consejero delegado, sino quién hará el trabajo que él deja. Una promoción interna se leería como continuidad. Un puesto que quede vacante, con Ternus conservando la supervisión, se leería de otra manera.
Las cifras que hereda
El relevo se produce desde la fuerza, algo que no siempre ocurre en los cambios de consejero delegado. Apple ha establecido récords históricos de ingresos trimestrales en los últimos trimestres. Su capitalización bursátil ronda los cuatro billones de dólares, frente a unos 350.000 millones cuando llegó Cook. Los ingresos anuales pasaron de 108.000 millones de dólares en el ejercicio 2011 a más de 416.000 millones en el ejercicio 2025. Solo los servicios superan ya los 100.000 millones al año, y el parque activo excede los 2.500 millones de dispositivos.
Esas cifras son el argumento a favor de la continuidad, y son también el problema. Una empresa de este tamaño crece despacio por pura aritmética, y de un consejero delegado nuevo se espera por lo general que cambie algo. La presión sobre Ternus no será rescatar a Apple. Será justificar el nombramiento de un hombre de producto entregando algo que la dirección anterior no entregó.
Aquello por lo que se juzgará el primer año
Hay tres expedientes ya abiertos. Siri y, en general, la posición de Apple en inteligencia artificial siguen siendo la crítica más sonora que recibe la compañía, y el trabajo está en marcha más que terminado. La Unión Europea ha forzado un cambio estructural en la App Store, y las condiciones comerciales de la relación con los desarrolladores se están reescribiendo bajo presión regulatoria: un proceso que cubrimos cuando Apple puso precio a salir de la App Store. Y la cadena de suministro, obra del propio Cook, es hoy un objeto político, con Washington interesándose directamente por dónde compra Apple su memoria.
Nada de esto es cosa de Ternus. De todo ello tendrá que responder a partir del 1 de septiembre. Nuestra información anterior sobre el anuncio de la sucesión trataba de la decisión; lo que llega en septiembre es la consecuencia.